Joven narra como vivió su experiencia papal en Morelia

RM7Guadalajara, Jalisco José Enrique Ávila Torres es un joven tapatío que tuvo la oportunidad de viajar a Morelia para ver al Papa Francisco.

El estudiante asistió al encuentro con jóvenes organizado en el estadio José María Morelos y narra cómo fue para él toda la experiencia de conocer al pontífice.

«Suena el despertador, son las 05:00 horas del 16 de marzo del 2016. Pero ¿qué tiene de especial éste día? Hoy es cuando el Papa Francisco se reunirá con los jóvenes en el estadio de Morelia.

Éramos un grupo de 35 muchachos de distintos lugares del país, algunos de Hermosillo, Culiacán, Colima, Guadalajara, Zacatecas, y Morelia. Un grupo de estudiantes (casi todos) de la Universidad Panamericana Campus Guadalajara nos habíamos reunido y teníamos una misión en común: recibir al Santo Padre con los brazos y el corazón.

Después de levantarnos nos dispusimos a ir al recinto en el cual habría un evento con Su Santidad. Nosotros éramos voluntarios dispuestos a trabajar y ayudar para que el acontecimiento fuera de agrado de los visitantes, de los residentes de Morelia y del Papa.

Nuestro grupo fue divido en 3 sectores: unos estarían en la parte del estacionamiento ambientando a las personas que les tocaría ver a Francisco llegar al estadio, otros en las gradas del recinto acomodando y ayudando a las personas que lo necesitaran, así como el tercer grupo que estuvo en la parte central del estadio.

Se podía respirar un ambiente de nerviosismo cuando caminábamos al estadio entre miles de personas, para algunos de nosotros sería la primera vez que veríamos al Santo Padre en persona.

En ese momento no sabíamos lo mucho que nos emocionaría ver al Papa sonriendo a todos los mexicanos. La espera fue larga, ya que Su Santidad llegó al estadio alrededor de las 16:30 horas.

Durante todo el día se podía observar cómo el estadio era lentamente ocupado por todos los feligreses sedientos de escuchar palabras de esperanza, de alegría y de paz. Una hora antes de su llegada, el estadio ya estaba a punto de reventar de tantas personas que lo ocupaban.

Y llegó el momento esperado? el Papa hizo su aparición en el papamóvil dando una vuelta al estadio mientras todos gritábamos, rezábamos, o llorábamos de la emoción del tan ansiado momento.

Durante el evento se podía observar y escuchar una grandiosa coreografía en la que se involucraban a las mariposas monarcas y canciones típicas del lugar.

Al Santo Padre se le podía observar que disfrutaba del momento, que disfrutaba de la calidez que tanto nos caracteriza a los mexicanos. El evento fluyó su curso con normalidad.

El Papa se dirigió a los mexicanos con palabras que nos alentaban a seguir adelante. Alrededor, la gente lloraba por sus hermosas palabras.

Al terminar, Su Santidad subió al helicóptero que lo llevaría a su próximo destino; todo el estadio sacó sus celulares para encender la lámpara para que él pudiera observar desde el cielo un espectáculo de miles de pequeñas luces moviéndose por todo el estadio.

En ese momento cuando parecía que nos dejaba, el helicóptero dio un giro para dar una vuelta encima del estadio, se podía observar a un hombre de blanco en una de las ventanillas, este hombre era el Papa dedicándonos una última sonrisa de aliento y no diciendo adiós, sino un hasta luego.

El desalojo del lugar fue con un relativo orden. Lo demás fue recorrer las calles de Morelia atestadas de personas felices y cansadas, pero con una mirada de satisfacción en la que te podías dar cuenta que había valido la espera y el cansancio.»